Director: Eduardo Vizcarra Cruz

miércoles 31 de diciembre de 2025

Caso Irma Hernández: símbolo de impunidad y violencia estructural contra mujeres en Veracruz

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Irma Hernández no murió solo por un infarto. Murió en un país donde ser mujer, trabajadora y pobre, en ciertas regiones, se paga con la vida.

 La muerte de Irma Hernández Cruz, maestra jubilada y taxista de Álamo, Veracruz, a manos de un grupo armado, no solo exhibe la crueldad del crimen organizado, sino también la falla sistemática del Estado mexicano en garantizar la seguridad y los derechos humanos de las mujeres que viven y trabajan en contextos de riesgo.

Este martes, el caso volvió a ser tema durante la conferencia matutina presidencial. La presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada por las condiciones en las que Irma fue privada de la libertad y falleció, y por las declaraciones recientes de la gobernadora Rocío Nahle, criticadas por sectores feministas y defensores de derechos humanos por su tono revictimizante.

«Sea que haya fallecido por un infarto derivado de la situación que estaba viviendo o sea derivado de una agresión directa, fue víctima de un grupo armado», dijo Sheinbaum. La declaración, aunque reconoce la violencia estructural en la región, evade el enfoque de género y el contexto de vulnerabilidad que enfrentan muchas mujeres trabajadoras en zonas controladas por el crimen.

La región de Álamo Temapache ha sido señalada por organizaciones locales como un punto crítico de extorsión, cobro de piso y amenazas constantes al sector transporte. Irma, como muchas otras mujeres, asumió el volante como medio de sustento. Su caso no es aislado: es parte de una estadística creciente de mujeres asesinadas, desaparecidas o intimidadas en México por ejercer su derecho al trabajo.

Hasta ahora, cuatro personas han sido detenidas, pero activistas advierten que el proceso judicial por sí solo no es suficiente si no se acompaña de una política pública real contra la extorsión, el feminicidio y la impunidad.

Organismos como la Coparmex han documentado que los niveles de extorsión en el país alcanzaron cifras récord en la última década. Las mujeres, especialmente en sectores informales como el transporte, son doblemente vulnerables: por el crimen y por la indiferencia institucional.

Irma Hernández no murió solo por un infarto. Murió en un país donde ser mujer, trabajadora y pobre, en ciertas regiones, se paga con la vida.

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