Ciudad Victoria, Tam. – El nuevo impuesto del 1.5 % a las remesas en efectivo enviadas desde Estados Unidos podría tener un impacto moderado en la economía mexicana, especialmente en el consumo interno de las regiones más dependientes de estos recursos, afirmó el economista e investigador de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), Jorge Lera Mejía.
Aunque organismos como la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) han proyectado una posible caída del 25 % en el consumo interno, el especialista considera que esa estimación es exagerada, dado que la mayoría de las remesas –alrededor del 95 %– se realiza por medios electrónicos y no será afectada por el nuevo gravamen.
“Este impuesto no impactará a la mayoría de los envíos, ya que solo aplica a remesas en efectivo. Aun así, podría frenar el crecimiento económico en zonas con fuerte dependencia de este ingreso, al reducir la liquidez disponible para el consumo y la inversión familiar”, señaló Lera Mejía.
Contexto del impuesto y riesgos adicionales
Desde su gobierno, el expresidente Donald Trump planteó diversas tasas impositivas sobre las remesas –iniciando con propuestas del 15 %, luego 5 %, 3.5 %– hasta concretarse finalmente en un impuesto del 1.5 % únicamente para transferencias en efectivo.
Sin embargo, el investigador nacional del CONACYT advirtió que el verdadero riesgo económico no es el impuesto, sino el clima de miedo y persecución migratoria que persiste en ciudades clave como Los Ángeles, Chicago, Nueva York y Atlanta, donde se han reportado redadas masivas y violaciones a derechos humanos.
“Estos operativos han provocado que muchos trabajadores mexicanos pierdan sus empleos o incluso opten por regresar a México de manera voluntaria. Esa es una de las causas reales detrás de la disminución en el flujo de remesas”, agregó.
Medidas de mitigación y críticas al subsidio
Ante el posible efecto del impuesto, el Gobierno de México ha planteado subsidios compensatorios a través de la Tarjeta del Bienestar. No obstante, Lera Mejía advirtió que esta medida podría resultar regresiva y desigual, ya que el subsidio se financiaría con recursos públicos aportados por toda la población, incluso por quienes no reciben remesas ni tienen familiares en el extranjero.
“Subsidiar a través del gasto público algo que solo afecta a ciertos grupos puede ser inequitativo. Además, podría generar distorsiones fiscales y reducir el margen para otros programas sociales prioritarios”, apuntó.
Perspectiva general
Pese a todo, el experto considera que el efecto económico no será devastador, aunque sí podría frenar el dinamismo económico local en municipios donde las remesas representan un componente central del ingreso familiar.