Director: Eduardo Vizcarra Cruz

miércoles 31 de diciembre de 2025

Infraestructura carretera abandonada y cocodrilos sueltos en Tamaulipas.

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Tamaulipas enfrenta una doble crisis: infraestructura carretera en franco deterioro, y una emergencia ambiental ignorada

En pleno inicio de verano, Tamaulipas exhibe dos caras dolorosamente opuestas: la promesa de grandes inversiones y la cruda realidad de carreteras destrozadas. Durante una reciente entrevista, el diputado Marcelo Abundis Ramírez fue categórico: “de que hay daños, hay daños”. Y el ejemplo más claro está en la antigua carretera a Jaumave, en condiciones “pésimas”, según el propio legislador presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano y Puertos de la 66 legislatura.

El contraste resulta alarmante. Aunque el Gobierno del Estado anunció en 2025 un presupuesto de obra pública de 3 300 millones de pesos, cifra que representa menos del 50 % de lo estimado por los 43 municipios en necesidades viales (más de 7 000 mdp) la realidad del día a día sigue siendo: baches, desniveles y tramos casi intransitables.

La Secretaría de Obras Públicas estatal también arrancó programas específicos, como el de rehabilitación de vías en el sur con una bolsa superior a 300 mdp, pero la afectación es generalizada  .

Por si esto fuera poco, en el presupuesto estatal totalizaron recientemente 82 000 millones de pesos, con un incremento de 4 645 mdp para este tercer año de la administración, pero solo una pequeña parte está destinada a infraestructura real y emergente.

Es decir, hay recursos, pero no llegan o no alcanzan.

Ante este escenario, Abundis Ramirez reconoce la coordinación entre el Ejecutivo local y la SICT, y menciona que hay voluntad política. Sin embargo, admite que “no se puede atender de la noche a la mañana”. Frente a esto, los tamaulipecos se encuentran atrapados en jornadas de riesgo, donde los accidentes aumentan y las pérdidas económicas por transporte lento y averías se acumulan día tras día.

Y como si esta pesada mochila no fuera suficiente, surge otro tema insólito: la sobrepoblación de cocodrilos en zonas habitacionales del sur. Abundis afirma que ya existe un proyecto desde Parques y Biodiversidad, “pero se necesita una política pública de fondo, no solo un curita”, pues la seguridad de los ciudadanos está en juego.

En suma, la realidad es que Tamaulipas enfrenta una doble crisis: infraestructura vial en franco deterioro, y una emergencia ambiental ignorada. Álvaro Abundis promete seguir trabajando, incluso más allá del 30 de junio, y aunque los anuncios son alentadores, la ciudadanía exige acción efectiva.

Es hora de hacer rendir cada peso, afinar la coordinación gubernamental y convertir los discursos en obras palpables. Porque el sur del estado no puede seguir siendo testigo de baches tan grandes como los que deja la inacción —ni de reptiles que deambulan sin control.

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