Ricardo González Sauceda, conocido como “El Ricky” o “Mando R”, fue arrestado en Nuevo Laredo, Tamaulipas, por fuerzas federales tras desatarse una serie de persecuciones y balaceras en la ciudad.
González Sauceda es el segundo al mando del Cártel del Noreste, una de las organizaciones criminales más poderosas de la región.
Desde temprana hora, Nuevo Laredo amaneció bajo fuego por lo que la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas pidió a los ciudadanos no salir si no era necesario.
Su captura representa un golpe significativo para la estructura del cártel.
El gabinete de Seguridad informó que el detenido, de 27 años, fue informado de sus derechos constitucionales y puesto a disposición del agente del Ministerio Público correspondiente, quien determinará su situación legal y continuará con las investigaciones. Se sabe que “El Ricky” tiene dos órdenes de aprehensión vigentes y es identificado como el autor intelectual de extorsiones, homicidios y ataques a cuerpos policiales.
En uno de los videos, un trailero, en medio de una persecución entre fuerzas federales y presuntos delincuentes, gritaba desesperadamente a otro conductor que descendiera de su unidad para resguardarse de la balacera.
La Vocería de Seguridad de Tamaulipas confirmó los hechos a través de sus redes sociales. En una primera alerta, informó sobre el bloqueo de la carretera Nuevo Laredo-Monterrey, a la altura del Ejido Alijadores, donde delincuentes usaron un autobús para obstruir el paso.
Minutos después, emitió una segunda advertencia sobre enfrentamientos en la colonia Nueva Era, en el cruce de José A. Valdéz Reyna con Carlos Cantú Rosas.
Por su parte autoridades federales confirmaron que el operativo que derivó en la detención de González Sauceda fue el detonante de los ataques y bloqueos perpetrados por la delincuencia organizada, en un intento por frenar las acciones de las fuerzas de seguridad.
A pesar de la magnitud de la violencia, a media mañana, las autoridades lograron recuperar el control de la ciudad, restableciendo el orden en las principales vialidades y asegurando que la situación estaba bajo control.
Las fuerzas federales reforzaron su presencia en la zona, mientras que la población exigió mayores garantías de seguridad ante el recrudecimiento de la violencia en la región.