Director: Eduardo Vizcarra Cruz

sábado 31 de enero de 2026

Exploración sin fin; exhiben universo del artista visual Pedro Friedeberg

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En el universo del artista visual Pedro Friedeberg (1936), los muebles tienen pies y manos y habitan espacios en distintas dimensiones; las avenidas y las habitaciones presentan una arquitectura recargada, con columnas abigarradas y puentes con arcos árabes; y los pisos, muros y techos parecen no tener fronteras, sus líneas, círculos, grecas y figuras geométricas son al mismo tiempo primer plano y horizonte.

Considerado uno de los últimos grandes surrealistas vivos, el creador italiano-alemán, que llegó a México a los tres años, exhibe 40 obras, confeccionadas entre 1973 y 2023, en la Galería Óscar Román, ubicada en Polanco; 28 pertenecientes a la colección de Simon Alkon, amigo del artista, y 12 pinturas proporcionadas por el autor.

Es una pequeña revisión que muestra ejemplos de lo que ha trabajado durante los últimos 50 años. Es la primera exposición individual que le dedicamos. Nos hacía falta. Al igual que el movimiento surrealista, Pedro continúa en el gusto y el radar de los coleccionistas, los museos y el público.

Ha encontrado la forma de estar vigente y de tener fuerza para seguir adelante. Sigue trabajando a sus 87 años, no se detiene. No le da miedo explorar. Es impresionante la calidad con que realiza cada obra”, afirma Óscar Román en entrevista con Excélsior.

El historiador de arte destaca la “precisión, fineza y dedicación” con la que Friedeberg da vida a sus esculturas y pinturas. “Trabaja de una forma muy meticulosa, cada color que aplica lo lleva de forma magistral hasta sus últimas consecuencias. Realiza trabajos que son novedosos y, a la vez, retoman elementos del pasado. Pero sí hay una evolución en sus obras”, considera.

Añade que “siempre está trabajando en la síntesis. En algunas piezas es muy barroco: esos pisos que ves dónde empiezan, pero no sabes dónde y cómo terminan, pisos que se transforman en paredes y éstas se convierten en escaleras y muros”.

Explica que por primera vez presenta una selección del acervo de Alkon; pero no es todo, pues el coleccionista conserva muchas piezas de las que no se quiere deshacer. “Simon y Pedro son amigos desde hace varias décadas. Estuvieron trabajando juntos en la fundición de muchas piezas. Y Simon fue integrando una colección importante”.

Quien posee un diplomado en Historia del Arte por la National Gallery de Londres, y otro en Arte Contemporáneo por el Centro Pompidou de París, señala que de ésta se muestran objetos, mesas y sillas que Friedeberg ha interpretado de distintas formas y materiales.

Además de la mano-silla, existe una mano-pie, unas sillas en bronce con mariposas en los respaldos y los asientos y unas sillas con botones; también esos objetos clásicos donde aparece un sombrero, vemos piezas que tienen una regla de madera integrada, relojes y diversos animales, como insectos y caracoles. No es fácil encontrar estas obras vintage en el mercado”, destaca.

En cuanto a las pinturas, el egresado de Relaciones Internacionales de la UNAM admite que la propuesta de Friedeberg se ha ido simplificando. “Ha alcanzado una síntesis mayor. Pero vemos que sigue recurriendo a los elementos que maneja de toda la vida. No desaparecen, pero sí se transforman. El color es más intenso. Se puede decir que ha perdido el miedo y ahora sí se avienta con todo”, señala.

Román concluye que Friedeberg busca seguir vigente y contemporáneo. “Ha luchado porque no se le deje en el olvido, que no se le abandone. Y se ha mantenido en un lugar privilegiado”, agrega.

La expo-venta que lleva por título Pedro Friedeberg permanecerá en exhibición durante todo junio e, indica el galerista, verá la posibilidad de alargar el periodo, “pues ha tenido buena respuesta de los espectadores”.

Dice que esta muestra forma parte de la consolidación de la Galería Óscar Román, que fundó hace 31 años. “La próxima exposición será una mirada de artistas contemporáneos al barroco”.

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